Al analizar las estrategias políticas de manera objetiva, resulta sorprendente que clasifiquemos a los votantes según características como género, edad, educación o situación económica, pero no consideremos la personalidad. Sorprendente.
La personalidad de las personas tiene un gran impacto en cómo votan y en la comunicación política. Al cruzar estos datos con segmentaciones políticas y demográficas, obtenemos información valiosa. Para realizar esto de manera efectiva, es fundamental contar con una base sólida de investigación, como el modelo Big Five.
El Big Five categoriza a las personas en cinco grupos según sus principales características de personalidad. Esto nos ayuda a entender mejor a la población en general.
Es un recurso de gran importancia, respaldado por años de estudio y análisis. Es ampliamente reconocido en el ámbito académico y profesional a nivel global.
El Big Five señala cinco características importantes de la personalidad humana. Los cinco perfiles de votantes son:
1. El votante emocional
2. El votante social
3. El votante amable
4. El votante metódico
5. El votante abierto.
Se debe analizar a fondo cada uno de estos perfiles para comprender sus características distintivas y determinar la forma de comunicación política más efectiva para cada uno de ellos.
- El votante emocional es una persona cuyo rasgo distintivo es que está más en contacto que los demás con sus propias emociones. Y esa mayor cercanía con lo emocional juega un papel decisivo a la hora de sus actitudes políticas.
Todos sentimos emociones, sin duda. Son siempre las mismas: miedo, ira, desprecio, asco, alegría, sorpresa y tristeza. El resto son solo combinaciones de estos elementos básicos. El votante emocional es aquel que está especialmente conectado con sus propias emociones, y estas influyen significativamente en su forma de pensar y votar en política. Las emociones como miedo, ira, desprecio, asco, alegría, sorpresa y tristeza son fundamentales para el votante emocional en sus decisiones políticas, influenciando su comportamiento y elecciones en las elecciones.
Tiene la tendencia de votar por el candidato que le emociona o que se alinea con sus sentimientos. Por lo general, favorece a posturas políticas liberales, progresistas, de centro-izquierda o de izquierda.
- El votante social, en cambio,busca estímulos externos para recargar energías y sentirse estimulado. Es enérgico, sociable, dinámico y dominante, lo que lo hace participar más en política. Su compromiso lo convierte en un militante activo, con una fuerte identidad partidista. Interactúa con muchas personas para ajustar sus ideas, y tiende a ser moderadamente conservador en comparación con el votante emocional.
La mejor manera de comunicarse con estos votantes es usando estímulos ricos e intensos. Les gusta ver imágenes de multitudes, banderas, personas en movimiento y colores brillantes. También valoran el sonido fuerte, la música y las voces a un alto volumen.
El votante social no se agobia por la publicidad ni las charlas políticas. De hecho, esto le da ánimos y lo motiva aún más.
Cuando encuentra a alguien alegre y enérgico postulándose para un puesto, es probable que lo prefiera sobre otros candidatos.
- El votante amable destaca por su deseo de armonía en las relaciones. Su enfoque político se centra en promover la concordia entre las personas. Es empático y tiende a apoyar políticas que benefician a los demás. Se caracteriza por su amabilidad, comprensión y tolerancia, incluso hacia aquellos con opiniones diferentes. Prefiere posiciones moderadas y busca acuerdos en lugar de confrontaciones. En general, tiene inclinaciones progresistas en lo económico y conservadoras en lo social.
- El votante ordenado No hay lugar para emociones, estímulos ni armonía en el votante metódico. Este tipo de votante se caracteriza por mantener un orden en todo lo que hace. Es persistente, meticuloso, detallista y organizado. Su forma de vivir, pensar y trabajar se basa en un método preciso y minucioso.
Se dedica a reflexionar sobre sus acciones o pensamientos y busca siempre obtener resultados concretos. Para conectarse con este tipo de votante, la comunicación política debe reflejar estas características. Necesita ver en el mensaje político elementos de rigurosidad, exactitud y seriedad intelectual. No se deja influenciar por rumores ni se deja llevar por sus primeras impresiones o impulsos. Prefiere analizar detenidamente lo que escucha, ve o lee para comprenderlo a fondo.
Si la información se presenta de manera ordenada y clara, prestará mayor atención, la recordará con más facilidad y le resultará más fácil compartirla. Las secuencias, los puntos numerados, las explicaciones lógicas y los detalles son mucho más convincentes para él que los discursos desorganizados, los datos incompletos o los eventos extraordinarios.
Por lo general, tiende a preferir una postura conservadora en temas de política social y económica. Muestra más disposición que otros a respaldar las normas y reglas sociales, legales y culturales existentes, además de proteger las tradiciones y valores familiares.
- El elector de mente abierta se destaca por su apertura hacia lo nuevo, lo cual lo diferencia de otros tipos de votantes. Su forma de vida se caracteriza por la curiosidad y el intelecto, que lo impulsan a explorar en busca de novedades. Es una persona imaginativa, creativa y original, que siempre busca ir más allá de lo conocido. Prefiere pensar por sí mismo y estar expuesto a nuevas ideas y experiencias. La comunicación política tradicional y repetitiva no lo atrae, sino que busca estímulos más complejos y poco convencionales. Generalmente tiende a votar por sectores progresistas de izquierda y apoya nuevas políticas que representen un cambio.
En el siglo XXI, la psicología del votante se vuelve crucial. Al entender la personalidad de los votantes, podemos mejorar nuestra comunicación con ellos. Al igual que un sastre hábil, la comunicación política debe adaptarse a cada votante de forma natural. Si no lo hace, el votante se sentirá incómodo y eventualmente buscará otras opciones.

Belén Stettler Wiertz es una comunicadora política con una destacada carrera en la implementación de estrategias comunicacionales y desarrollo de marca personal para figuras públicas. Participó en el programa Fulbright de Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, adquiriendo una perspectiva global en liderazgo y comunicación. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con una diplomatura en Comunicación Gubernamental de la Universidad Austral, Belén ha aplicado su expertise tanto en el ámbito público como privado. Su trabajo incluye la formación de líderes en técnicas avanzadas de oratoria y comunicación no verbal, así como la dirección de campañas y proyectos comunicacionales a nivel gubernamental y empresarial.
