La forma en que los políticos se comunican con las nuevas generaciones ha cambiado drásticamente. El acceso instantáneo a la información y la rapidez con que consumimos contenidos han transformado la manera de conectar con los electores, especialmente los más jóvenes. Ya no basta con contar historias; ahora, es fundamental involucrar a la audiencia en una experiencia real, que los haga sentir parte del proceso. Este artículo explora cómo la comunicación política ha evolucionado, pasando del tradicional storytelling al innovador concepto de storydoing, y cómo este cambio permite una conexión más profunda y auténtica con las nuevas generaciones.
La comunicación política en la era digital
Internet es un espacio donde la comunicación es muy cambiante. Lo que hoy es noticia, mañana ya no importa. Tenemos un acceso tan amplio a la información que estamos saturados. Experimentamos un exceso informativo que hace que solo leamos los titulares y no pasemos el tiempo necesario para entender lo que realmente ocurre y, lo más relevante: por qué sucede. Los políticos son conscientes de esto. Saben que para ser visibles y aumentar su fama necesitan captar nuestra atención. Por eso, buscan hacerlo a cualquier precio.
Adaptación a las nuevas generaciones
Acostumbrado a utilizar métodos tradicionales para comunicarse con su público, el ámbito político ha tenido que adaptar sus tácticas para conectar con las nuevas generaciones. Estas generaciones consumen poco los medios convencionales y prefieren informarse a través de vídeos breves, muy breves. Lo que impacta a los más jóvenes es lo viral, lo de consumo inmediato y aquello que provoca emociones. Estas emociones pueden variar de la risa a la indignación, pero lo fundamental es que evocan sentimientos que nos movilizan.
De contar historias a hacer historias
Considerar la comunicación política para las generaciones más jóvenes implica reflexionar sobre quiénes son y qué requieren. Hay que tener en cuenta su frustración, su desengaño frente a las crisis, su forma de recibir información… y, lo más importante, la necesidad de pasar del contar historias al hacer historias. Estamos en un momento social donde ya estamos fatigados de oír relatos. El contar historias sigue siendo relevante, claro, pero empieza a no ser suficiente. Ya no solo se trata de narrar: ahora hay que experimentar.
El cambio hacia el Storydoing
El storydoing es una evolución del storytelling. Más que narrar una historia, el storydoing intenta involucrar a la audiencia, ofreciéndoles vivir una experiencia. Esto se utiliza en ámbitos que van desde la comunicación empresarial hasta la política o instituciones. Comunicar en el ámbito político para las generaciones más jóvenes significa proporcionarles experiencias. Se trata de hacerlos parte de un proceso, que se sientan cercanos y comprometidos. Ser parte de algo es la mejor manera de crear seguidores leales.
La consistencia como base de la credibilidad
Además de experimentar o inventar esas historias, lo más importante es mostrar, con acciones, que lo que haces coincide con lo que dices. Una acción tiene más valor que mil palabras. Esa consistencia es lo que al final proporciona credibilidad.
El poder de la acción en la política
Tiene mucha relevancia en la política: consiste en crear relatos en lugar de simplemente contarlos. Se trata de permitir que las personas participen activamente en ellos y de establecer una conexión. Esto es algo que los políticos deben hacer si desean dirigir su comunicación hacia las generaciones más jóvenes.
El futuro de la comunicación política
Los tiempos están transformándose constantemente. Lo nuevo, lo que se vuelve viral y lo fácil de consumir son los que tienen éxito en la red, y este es el canal que destaca entre los jóvenes. Las nuevas generaciones de hoy serán las que voten en el futuro.
El cambio necesario en la política actual
Por eso es crucial entender a quién nos dirigimos y transformar su frustración en un impulso para actuar. También es fundamental considerar la comunicación política para las generaciones más jóvenes. Por esta razón, la comunicación política actual no puede ser etiquetada solo como discreta, sino que debe ser vista como claramente estratégica.
Las claves para hacer un Storydoing exitoso
Para lograr un storydoing exitoso, es esencial que las marcas o políticos no solo cuenten historias, sino que hagan que la audiencia se involucre activamente en ellas. La clave principal está en la autenticidad: las acciones deben alinearse con los valores y mensajes transmitidos. Si lo que se dice no coincide con lo que se hace, la credibilidad se pierde rápidamente.
Una estrategia efectiva de storydoing se basa en crear experiencias tangibles para el público. Esto puede lograrse a través de la participación directa en campañas, actividades interactivas o iniciativas que hagan sentir a los jóvenes que tienen un papel crucial en el proceso. Involucrar a la audiencia no solo genera emoción, sino también compromiso, un factor clave para fidelizar a los seguidores y motivarlos a compartir el mensaje con otros.
Además, es importante que el storydoing se enfoque en la creación de narrativas que generen un impacto real, que no solo sean atractivas, sino que también fomenten la acción. La experiencia debe ser memorable, para que la audiencia no solo la recuerde, sino que también se convierta en parte activa de ella. Así, se construye una relación más profunda y genuina entre la marca o político y su público, lo que puede llevar a una mayor conexión e influencia.
Un ejemplo de storydoing en la política fue la campaña de Barack Obama en 2008 con su eslogan “Yes We Can”. Este no fue solo un mensaje, sino una invitación directa a los votantes para involucrarse en la lucha por el cambio. Obama permitió que los ciudadanos se sintieran parte activa del movimiento a través de eventos y plataformas interactivas, creando una conexión fuerte con su base de apoyo.
Otro caso destacado es el de la campaña de Donald Trump en 2016 con el eslogan “Make America Great Again”. Esta campaña no solo relató una historia de revivir el pasado, sino que invitó a los votantes a actuar, movilizándolos y haciéndolos partícipes del proceso electoral. Al involucrar directamente a su audiencia, Trump logró una mayor movilización y fidelización, asegurando que sus seguidores fueran más que observadores, sino protagonistas de la narrativa.

Belén Stettler Wiertz es una comunicadora política con una destacada carrera en la implementación de estrategias comunicacionales y desarrollo de marca personal para figuras públicas. Participó en el programa Fulbright de Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, adquiriendo una perspectiva global en liderazgo y comunicación. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con una diplomatura en Comunicación Gubernamental de la Universidad Austral, Belén ha aplicado su expertise tanto en el ámbito público como privado. Su trabajo incluye la formación de líderes en técnicas avanzadas de oratoria y comunicación no verbal, así como la dirección de campañas y proyectos comunicacionales a nivel gubernamental y empresarial.
