La capacidad de narrar historias puede despertar la emoción y el compromiso en los asistentes de un auditorio, pero a nivel global puede ser una pieza fundamental para despertar la acción política de los ciudadanos de una comunidad, región o país.
Lo cierto es que no todas las historias son atractivas. Hay algunas que ratifican las intenciones personales de alguien o dan apoyo a sus opiniones ya establecidas son más probable que tengan una buena aceptación, y la gente tiene la habilidad de desestimar la información si no confía en la fuente o quiere evitar la comunicación de una idea indeseada.
Puede dar la impresión de que las únicas narraciones con capacidad para animar e impulsar a los colectivos sean aquellas que se ajustan a sus creencias e intereses, lo cual implicaría que carecen de un valor propio e independiente. Pero esto no es del todo cierto.
Los que saben narrar de forma persuasiva buscan temas ya conocidos para crear cuentos nuevos con el objetivo de que suenen en armonía con los relatos religiosos, históricos e ideológicos que la audiencia ya tiene en mente.
La magnificencia del discurso “Tengo un sueño” de Martin Luther King se encontraba en conseguir hacer de la historia de los derechos civiles, no solo una parte fundamental de la historia de los Estados Unidos sino también de la historia bíblica que concierne al Éxodo.
Varias áreas de estudio han demostrado que las personas tenemos una tendencia innata por contar, escuchar y representar historias. Todavía no somos realmente conscientes de cuán sumergidos estamos en las historias, las cuales se han vuelto tan esenciales como el oxígeno que inhalamos.
Las historias nos ayudan a encontrar sentido en las experiencias que vivimos y a darles significado; nos ayudan a moldear nuestra identidad y a fijar nuestros valores fundamentales. Finalmente, nos motivan e inspiran cuando necesitamos un guión para nuestras acciones.
Asimismo, puesto que las narraciones son una parte intrínseca de la construcción de la identidad de cada individuo, es posible que otras historias narradas por alguien más también generen una sensación emotiva.
Las historias son una herramienta poderosa para dar forma a nuestras creencias y preocupaciones, y son esenciales para generar interés por los asuntos críticos que enfrentamos. Por ejemplo, si deseamos involucrarnos en la lucha contra el terrorismo o la resolución del cambio climático, necesitamos que se nos cuente historias inspiradoras que muevan nuestro corazón y nos hagan sentir conectados y comprometidos con estos fines.
Los líderes, a través de sus relatos convincentes, pueden cultivar la empatía y la solidaridad que se necesitan para potenciar acciones efectivas hacia estas causas importantes.
Cómo utilizó Martin Luther King, Jr. la narrativa política para convocar a un movimiento político
El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King, Jr. apareció en el estrado de la gran muralla del Lincoln Memorial. Delante de él, había más de 200,000 personas que esperaban emocionadas palabras de este inspirador orador. No eran solo las personas que estaban dispuestas a estar en la escena físicamente, sino que habían millones de personas que también estarían viéndolo esa noche por televisión. Este era claramente un momento crucial para compartir su mensaje de igualdad.
Para sorpresa de muchos, King optó por algo inesperado. En lugar de hablar con estadísticas y argumentar un caso legal formal, decidió contar una historia frente a todo el público presente. Esa era su manera de llegar mejor a las personas, de persuadir a los indecisos.
La experiencia de King aquel fatídico día inició con una situación trágica en la cual Estados Unidos no cumplió con su compromiso de proporcionar igualdad y justicia para todos. Sin embargo, en el momento en que la mayoría de la audiencia se sentía desesperanzada, King la animó destacando la esperanza que reside en el sueño americano, aludiendo a una victoria redentora en la que “la gloria del Señor se revelará”.
No es coincidencia que las narraciones tengan un papel fundamental en la movilización de colectivos. Es innegable que las historias que se comparten de manera conjunta son una de las herramienta claves para la humanidad, al momento en que se deben suprimir esos obstáculos que tienen el potencial de afectar la acción en conjunto.
Estas historias contadas por los líderes son las que van ayudando a forjar intereses parecidos con un propósito y a derrotar todo lo que nos va a permitir “apañarnos” con dejar que los demás ejecuten el trabajo pensando solamente en nuestra ventaja personal. Es decir, nos permiten conectarnos a través de la narración, olvidandonos un momento de nuestros egoísmos para repensar el sueño colectivo del mundo al que aspiramos. Sin lugar a dudas estos relatos tienen la aptitud de inspirar a todos cooperar para conseguir resultados importantes y trascendentes con una fuerte capacidad transformadora.

Belén Stettler Wiertz es una comunicadora política con una destacada carrera en la implementación de estrategias comunicacionales y desarrollo de marca personal para figuras públicas. Participó en el programa Fulbright de Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, adquiriendo una perspectiva global en liderazgo y comunicación. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con una diplomatura en Comunicación Gubernamental de la Universidad Austral, Belén ha aplicado su expertise tanto en el ámbito público como privado. Su trabajo incluye la formación de líderes en técnicas avanzadas de oratoria y comunicación no verbal, así como la dirección de campañas y proyectos comunicacionales a nivel gubernamental y empresarial.
