La desinformación o las fake news representan el gran desafío para las campañas políticas modernas. Son el pan de cada día en los períodos electorales y el auge de las redes sociales ha hecho que tomen un protagonismo inusitado.
La desinformación es el nuevo gran reto de las campañas electorales. Siempre han existido los rumores falsos, desde el comienzo de los tiempos. Pero el advenimiento de las redes sociales ha hecho que estos rumores se viralicen y se vuelvan incontrolables. De hecho, su influencia ha sido decisiva en campañas electorales.
Los expertos coinciden en afirmar que en contextos donde las democracias son débiles estos ataques contra la información veraz no hacen otra cosa que socavar la desconfianza en el sistema y contribuir a una mayor polarización de las sociedades.
No se debe dejar de lado que este fenómeno se da en el contexto de la llamada “era de la posverdad” en donde se da más importancia a las emociones que a los hechos. Los votantes creen y difunden aquello que confirma sus propios sesgos sin importarles si es cierto o no.
Dónde nacieron las Fake News
El origen de las Fake News se sitúa en la pequeña localidad de Macedonia del Norte en Los Balcanes es considerada la capital mundial de las noticias falsas. Su nombre cobró protagonismo en 2016, durante la campaña electora en la que se enfrentaron Hillary Rodham Clinton y Donald Trump.
Esta localidad perdió su fuente de riqueza cuando cerró lo que era su motor: la fábrica de cerámicas. Pero la recuperó de la mano de una actividad polémica: las noticias falsas. Hechas a medida para la demanda extranjera y con pago en dólares.
Si bien esta práctica de la localidad de la ex Yugoslavia se hace por mero fin económico, en el resto del mundo se generan campañas ad hoc con fines electorales.
Desinformación en diferentes formatos
No sólo pueden ser noticias las que contengan desinformación, hay muchos formatos para difundirlas: Placas con el aspecto de un medio de comunicación conocido como La Nación, Clarín, Cronista, Infobae, etc.; zócalos falsos embebidos en programas de televisión verdaderos con declaraciones falsas, cadenas de Whatsap que son los mismos usuarios que se encargan de progragar, audios y videos que hoy con el uso de la Inteligencia Artificial generativa se pueden crear y desde ya las cuentas falsas de la red social X que al tener ahora la verificación son más difíciles de falsear aunque no todos los usuarios tienen por qué saberlo.
Brasil, un muestrario de lo que no debe hacerse en las campañas electorales
El balotaje entre Lula y Bolsonaro estuvo plagado de fake news. Las mentiras circulando por Whatsapp estuvieron a la orden del día tanto en el bolsonarismo que era el partido gobernante en ese momento como de parte de la oposición, el Partido Trabalhista de Lula.
El caso de las elecciones en Guatemala
En las últimas elecciones en Guatemala en donde se consagró presidente por más del 60% de los votos Bernardo Arévalo hubo una estrategia entre X (ex Twitter) y Telegram para intentar instalar un clima de fraude electoral.
Esto fue estudiado por la organización colombiana DFRLab cuyo investigador Daniel Suárez comentó que la estrategia era apoyada además desde Facebook y el resto de las redes sociales.
También se hizo viral un video muy bien elaborado con el logo del partido de Arévalo en donde se aseguraba que de ser triunfador disolvería el ejército de ese país, algo que intranquilizó a la población en un país de América Central donde la inseguridad es un flagelo. Desde la organización del partido se informó que no era cierto pero dicen “miente, miente que algo quedará”.
La Libertad de prensa, eje central
Fue el tema central del Día de la Libertad de Prensa en 2024, celebrado el 3 de mayo, ya que el periodismo de calidad ve disminuida su influencia ante el creciente poder de las Fake News.
Entidades como la Unesco están empeñadas en rescatar la labor del periodismo de calidad sobre todo en tiempos de campañas políticas. Y se hace un esfuerzo sostenido para que los periodistas tengan cada vez más a mano herramientas de constatación de la información para no caer ellos mismos en la difusión de noticias falsas.
Se han hecho también esfuerzos para que empresas como Facebook o Whatsapp se comprometan a no contribuir con la distribución de noticia falsas.
El rol de los ciudadanos también resulta crucial para ejercer control y estar atentos a las instancias del debate político. Que cada vez estén más educados en el ejercicio de informarse mediante fuentes verificadas realmente hace la diferencia. Por eso la alfabetización digital debe ser una constante y en todas las edades y momentos de la vida.
La Unesco llama a que la libertad de prensa sea vista como la agenda de toda la sociedad, no solo de los periodistas o de determinadas entidades porque aseguran que con su pleno ejercicio toda la sociedad gana.

Belén Stettler Wiertz es una comunicadora política con una destacada carrera en la implementación de estrategias comunicacionales y desarrollo de marca personal para figuras públicas. Participó en el programa Fulbright de Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, adquiriendo una perspectiva global en liderazgo y comunicación. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con una diplomatura en Comunicación Gubernamental de la Universidad Austral, Belén ha aplicado su expertise tanto en el ámbito público como privado. Su trabajo incluye la formación de líderes en técnicas avanzadas de oratoria y comunicación no verbal, así como la dirección de campañas y proyectos comunicacionales a nivel gubernamental y empresarial.
