Hablar en público de manera clara y convincente es una habilidad esencial en diversos ámbitos, desde el profesional hasta el personal. La efectividad de un discurso no solo depende del contenido, sino también de la manera en que se presenta. Existen técnicas específicas que pueden transformar una exposición común en una experiencia memorable y persuasiva. En este texto, exploraremos tres técnicas fundamentales para lograr un discurso claro y convincente. Estas estrategias ayudarán a captar la atención del público y a transmitir el mensaje con mayor impacto.
La retórica proviene de la antigua Grecia según Aristóteles, donde la capacidad de expresarse de manera efectiva se consideraba crucial para comunicarse y participar en la democracia. Fue incluida en el plan de estudios de varias escuelas en Europa y Estados Unidos hasta el siglo XIX.
En una charla TEDxVerona, el escritor de discursos británico Simon Lancaster explica que todos pueden aprender un lenguaje secreto de liderazgo. Lancaster ha dedicado su carrera a crear discursos para políticos de alto nivel y presidentes de empresas internacionales como Nestlé y Unilever.
Todos solíamos estudiar retórica en la escuela, ya que era visto como un requisito fundamental para participar en la sociedad, indica Lancaster, que vive en Londres. Para que una sociedad sea justa, es necesario que todos tengan igual habilidad para comunicarse. Sin la retórica, los sistemas legales, políticos y financieros no son equitativos. La capacidad de persuadir es realmente poderosa.
El experto en discursos Simon Lancaster nos insta a todos a conocer los recursos persuasivos utilizados por políticos y otras personalidades públicas para lograr convencer a la audiencia.
Según Lancaster, se requieren 6 elementos retóricos clave para comunicar de manera persuasiva. Aquí los presentamos con ejemplos que los ilustran.
- La regla de los 3. Hablar en conjunto de tres elementos con frases cortas y directas como «dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera en un siglo» es una forma efectiva de destacar la gravedad de una situación. Esta técnica retórica de enumerar elementos sirve para enfatizar y captar la atención del público. En nuestra sociedad, solemos esperar que las cosas lleguen en grupos de tres. Ya sean presentadores de programas de talentos, elementos en cuentos populares o las partes de un polígono. A través de ejemplos en discursos famosos, eslóganes conocidos y títulos de libros destacados, hemos aprendido que presentar información en tres partes ayuda a que sea más efectiva y fácil de recordar. La regla del “todo en tres” puede hacer que tus argumentos sean más convincentes y creíbles.
Repasemos la emotiva tripleta pronunciada por el Primer Ministro británico Winston Churchill en su discurso ante el Parlamento el 4 de junio de 1940: “Combatiremos en las playas, combatiremos en los campos de desembarco, combatiremos en los campos y las calles”. Junto con el uso de la regla de tres, Churchill agregó fuerza retórica repitiendo la cláusula inicial.
Otro ejemplo es que ocurrió durante el discurso de aceptación de la presidencia en 2008, Barack Obama, quién mencionó los retos que encararía Estados Unidos: conflictos armados, cambio climático y colapso económico. Él señaló la importancia de abordar estos desafíos con resolución. En particular, nos insta a reflexionar sobre el fragmento final donde menciona “dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera en un siglo”. Sin duda, es un enredo complicado, no solo por su contenido, sino por lo potente que puede llegar a ser. Este tipo de breves frases fragmentadas recrean nuestra forma de conversar cuando nos sentimos angustiados y apurados, lo cual transmite la sensación de prisa a quien escucha.
- Exageración. Así como nos emocionamos cuando hablamos con pasión, nuestro discurso también exagera de una forma significativa. Es común escuchar a políticos y líderes expresarse con frases exageradas como “He esperado toda mi vida para decir estas palabras” o “Trabajaré para conseguirlo con todo mi corazón y mi alma”. Aunque puedan sonar algo exageradas, son aceptadas y favorecidas, ya que reflejan la forma en la que nos comunicamos.
- Rimas. Desde que somos pequeños, nos enseñan ciertas ideas utilizando rimas pegajosas. La musicalidad de estas frases las hace fáciles de recordar, como si fueran una canción que se queda dando vueltas en nuestra cabeza.
Aunque las rimas pueden sonar sentimentales, cuando se usan con astucia, pueden tener un impacto impresionante. Seguramente todos recuerdan el famoso refrán de defensa legal de Johnnie Cochran durante el juicio de O.J. Simpson en 1995: “Si no encaja, debes absolver”.
Según Lancaster, la razón por la que la rima es atractiva es porque es fácil de procesar, algo que los lingüistas denominan fluidez del lenguaje.
Al incorporar estos elementos, cualquier persona puede transformar un discurso ordinario en uno impactante y memorable. La retórica no es solo una herramienta de los líderes y políticos, sino una competencia accesible y crucial para todos, garantizando que nuestra voz sea escuchada y nuestra mensaje, comprendido.

Belén Stettler Wiertz es una comunicadora política con una destacada carrera en la implementación de estrategias comunicacionales y desarrollo de marca personal para figuras públicas. Participó en el programa Fulbright de Política y Liderazgo Político en la Universidad de Massachusetts, adquiriendo una perspectiva global en liderazgo y comunicación. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y con una diplomatura en Comunicación Gubernamental de la Universidad Austral, Belén ha aplicado su expertise tanto en el ámbito público como privado. Su trabajo incluye la formación de líderes en técnicas avanzadas de oratoria y comunicación no verbal, así como la dirección de campañas y proyectos comunicacionales a nivel gubernamental y empresarial.
